Cuidando del medio ambiente

El día de la Tierra, que tuvo lugar el pasado día 22 de abril, es un momento para mostrar nuestra preocupación por la protección del medio ambiente. Pero, más allá de reconocer que nos importa, ¿qué estamos haciendo realmente para marcar una diferencia? Como cristianos, ¿deberíamos estar involucrados activamente en la preservación y restauración de nuestro planeta?

Brittany Ederer, una graduada reciente de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU), está trabajando con la organización cristiana Care of Creation. Le pregunté si podía compartir con nosotros su perspectiva acerca de por qué los estudiantes cristianos deberían estar preocupándose por el medio ambiente. Ella nos escribe:

Las Escrituras nos revelan una relación especial entre Dios y su creación, incluyendo los seres humanos:

1. Estamos hechos para cuidar del planeta. Dios ordenó a toda su creación que diera fruto ysacrificio se multiplicara allá donde esté. Dio a su creación especial, a los que reflejan la imagen de Dios, la responsabilidad de gobernar sobre todo lo que Él había creado. (Génesis 1:20-28, 2:15; Salmo 8:5-8)

2. El planeta debería glorificar a Dios. Dios lo hizo todo para su gloria; las estrellas, la luna, las montañas, los árboles, los pájaros, los animales y los humanos. La creación es testigo de la existencia y de la bondad de Dios. (Salmo 8:3-4, 96:11-13; 1 Crónicas 29:11; Levítico 25:23-24; Job 12:7-10; Romanos 1:20)

3. El planeta está caído. La caída de la humanidad en el jardín del Edén conllevó una maldición, no solo para los humanos, sino también para la tierra en sí. Una maldición que afecta a la creación entera. El sufrimiento y la muerte no son experiencias exclusivamente humanas y la creación sufre por la maldad de la humanidad. (Génesis 3:17-24; Jeremías 12:4; Oseas 4:1-3; Romanos 8:22)

4. Estamos llamados a la restauración. A través de la vida, muerte y resurrección de Jesús se abrió el camino para la redención, reconciliación y restauración de todo lo que Él ha hecho. La humanidad ahora es capaz de tener para siempre una relación correcta con Dios. Como co-herederos con Cristo somos agentes de redención, reconciliación y restauración. (Mateo 6:26, 28:18-20; Colosenses 1:15-20; Romanos 8:19-21; 2 Corintios 5:14-19; Apocalipsis 22:1, 2)

¿Qué podemos hacer como cristianos?

¿Pueden los estudiantes marcar la diferencia? ¡Algunos ya lo están haciendo! Hace algunos años, algunos estudiantes de postgraduado que eran parte de InterVarsity/EEUU se plantearon descubrir la tecnología necesaria para usar la fibra de coco para ganar dinero, aumentar los ingresos de los agricultores y ser buenos mayordomos para con nuestro planeta. Juntos formaron Whole Tree, Inc. una empresa que sigue funcionando hoy en día.

En Uruguay, estudiantes cristianos construyeron un puente hacia el Evangelio recogiendo basuras. Fueron el centro de atención cuando la gente pasaba por su lado. Gavin, uno de los cristianos del grupo dijo, «Nadie había visto esto antes… en dos horas, más de 30 personas se detuvieron para preguntarnos qué estábamos haciendo. Les dijimos que somos estudiantes cristianos que nos preocupamos por nuestra ciudad. Cada una de esas personas se marchó sonriendo y un poco confundida. Espero que se sintieran animados a no ensuciar. También espero que les sorprendiera relacionar la palabra ‘cristiano’ con esta acción en beneficio de la comunidad.»

Un movimiento IFES, AGEUP Perú, observó los problemas que las minas ilegales habían llevado a Puerto Maldonado: la prostitución infantil, degradación medioambiental y reacciones violentas a las restricciones gubernamentales contra la minería ilegal. El año pasado 21 pastores y líderes estudiantiles se reunieron para buscar formas para ser parte de la búsqueda de soluciones.

Los estudiantes cristianos también pueden servir como voluntarios en iniciativas a corto plazo dirigidas por otros como «Farming God’s Way» en el Este de África. La deforestación, el suministro de agua errático y técnicas que resultan de una agricultura excesiva y en el deterioro del terreno son problemas que se resuelven mediante proyectos de plantación de árboles, técnicas de cultivo acuático y la transformación de las prácticas de cultivo. Muchas otras organizaciones cristianas estarían encantados de tener la iniciativa y participación estudiantil.

¿Qué tal si reconsideramos nuestra forma de vida consumista? Cada vez estamos más desconectados de las fuentes de los productos que usamos. La electricidad, la electrónica, los muebles, los materiales de construcción, el combustible, los vehículos, la ropa y la comida; todo vino de la creación de Dios en un momento determinado. Los estudiantes pueden reconocer que su identidad no es el ser un consumidor, sino un hijo de Dios, y como tal, importa lo que compran y qué decisiones toman a la hora de comprar.

El catalizador de una gran parte de la pobre mayordomía medioambiental es el apetito del Norte Global por los bienes de consumo. ¿Y si los estudiantes universitarios de regiones tales como América Latina o el Sur de Asia produjeran un vídeo para enviarle a los movimientos IFES de Norte América, el Este Asiático y Europa relatando la historia de cómo conviven con el daño medioambiental? ¿Y si nos uniésemos en oración, además de hacer cambios y sacrificios en nuestras formas de vida y nos involucrásemos en nuestras comunidades? La iglesia es, al fin y al cabo, un cuerpo unido y vivo que respira y que está compuesto por muchas partes. ¡Todas las partes están diseñadas para trabajar juntas!

¿Qué hará para ser un mejor mayordomo del mundo que Dios ha creado? ¿Qué ejemplos locales puede compartir con nosotros? ¡Cuéntenos hoy mismo!

Fuente: IFES World

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