El cuidado de la Creación ¿Responsabilidad cristiana?

Un tema un poco alejado de la mayoría de nuestras iglesias, pero muy pertinente en la actualidad. ¿Es nuestra responsabilidad cuidar del medio ambiente? Exploremos juntos las Escrituras y, por qué no, el sentido común.

Dios nos ha creado con la misión de cuidar su Creación como mayordomos. Un mayordomo es alguien que está a cargo de los bienes de su amo.

Según las Escrituras, en el principio “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Gn 2.16). Se destaca que en el comienzo no existía el pecado que separaba al hombre de Dios. Las Escrituras hablan de tres relaciones construidas por Dios: Dios con el hombre (Gn 1.26), hecho a su imagen y semejanza, entre los seres humanos (Gn 1.27) y la tercera, pero no menos importante, la establecida entre la tierra y sus criaturas (Gn 1.28-30).

Ahora bien, las Escrituras relatan que luego de la caída (Gn 3.1-24), estas relaciones quedaron dañadas. Por eso es importante entender al plan de restauración de Dios como un plan integral, que no abarca solamente la redención con el hombre, sino también la de la esfera social y ambiental.

El buen trato hacia el medio ambiente es una manifestación del amor del hombre a su Dios y hacia su prójimo. En palabras del padre Mamerto Menapace: “La tierra la heredamos de nuestros padres y la tomamos prestada de nuestros hijos”. Es evidente entonces, que la responsabilidad por el cuidado de la Creación surge como un eje más en el mandato divino de “amar a tu prójimo como a ti mismo”. No sólo las generaciones futuras, sino también las generaciones presentes, estarán condicionadas por nuestras acciones. El desarrollo, entendido como un desenvolvimiento dinámico e interactivo sobre la faz de la tierra, es parte del plan de Dios. Pero no un desarrollo desmedido en favor de unos pocos. Se trata de un desarrollo cooperativo, procurando el acercamiento de las personas al Señor y acercando los valores del reino a la Tierra. El desarrollo de oportunidades para el bien común en una tarea a la cual debemos estar atentos.

El cuidado de la naturaleza es parte de nuestro diario acto de adoración a Dios y es parte del amor que el Señor nos manda a que expresemos el uno por el otro.

Federico I. – Porteño, pero del Gran Buenos Aires. Estudiante de doctorado, y docente.

Fernando F. – Villa Mariense (Cba). Terminando la universidad, trabajando en mi tesis.

Si te interesa el tema podés visitar su blog: http://compromisoconlacreacion.blogspot.com.ar/

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