La Misión Holística

Desde el vamos, tener que agregarle un epíteto al concepto de ”misión” no es de lo más conveniente. Lo ideal sería hablar limpia y llanamente de “misión” y que todos comprendiéramos lo mismo. Sin embargo, la historia de la Iglesia Latinoamericana nos ha traído hasta acá y es de público conocimiento las tensiones que se vienen generando, desde hace algunas décadas, alrededor de la definición del alcance de la misión. Por esto, considero necesario abordar el tema de lo holístico de la misión de Dios, desde una perspectiva clarificante y conciliadora, sin ser un abordaje teológico intenso, y apoyando mi análisis fundamentalmente en el capítulo 20 del libro “El cristiano contemporáneo” de John R. W. Stott. No pretendo con esto agotar el tema, sino ayudar a que profundicemos sobre el mismo para ser más fieles a nuestro Señor, porque no nos olvidemos que “creer es también pensar”.

Arrancando por la definición, Stott enuncia: <Holístico (de “holismo”, la noción filosófica de que: “el todo es mayor a la suma de las partes”) tal vez no sea un epíteto muy adecuado para aplicar a la misión cristiana. Con todo, tiene por objeto destacar el hecho de que la misión auténtica es una actividad abarcadora que abraza la evangelización y la acción social, y se niega a permitir que se las mantenga divorciadas> (1).

Entonces, el término de misión holística se introduce como un esfuerzo en señalar que, lo que se considera comúnmente como misión, no es en realidad la totalidad de la misma.

Durante los últimos 50 años, comenzando esto en la comunidad ecuménica, y luego entre los evangélicos, se ha dado un desacuerdo considerable respecto al significado de la misión y la relación entre la evangelización y la acción social. Por un lado, están los que han tendido a centrarse exclusivamente en la evangelización (2) y a descuidar la necesidad social, ya sea de ayuda a los necesitados, especialmente a los hambrientos, o de libertad y justicia para los oprimidos. Y por el otro, los que se han ido al extremo opuesto y han tendido a descuidar la evangelización, o han intentado reinterpretarla en función únicamente de la acción socio-política.

Algunas veces la diferencia entre estas dos perspectivas, al no manejarse de manera madura, genera estériles polarizaciones entre los grupos que pretenden defender una u otra visión, generando reacciones exageradas ante la posición del otro.

 

El “Pacto de Lausana” y la primacía de la evangelización:

En este sentido, el “Pacto de Lausana(3), incluyó la afirmación de que: <tanto la evangelización como la actividad socio-política forman parte de nuestra responsabilidad cristiana>. Sumando a esto, el movimiento de Lausana se ha mantenido firme en cuanto a la primacía de la evangelización, y en su “Consulta sobre la relación entre la evangelización y la responsabilidad social” ha enunciado que: <pocas veces, si es que alguna, deberíamos tener que elegir entre … curar cuerpos y salvar almas … No obstante, si debemos elegir, entonces tenemos que decir que la necesidad suprema y última de toda la humanidad es de la gracia salvadora de Jesucristo, y que, por consiguiente, la salvación eterna y espiritual de la persona tiene mayor importancia que su bienestar temporal y material>.

La primacía de la evangelización tiene además una cierta prioridad lógica: <El hecho mismo de la responsabilidad cristiana presupone cristianos socialmente responsables, y esto sólo es posible mediante la evangelización y el discipulado> (4).

O como me ha dicho una amiga: <Qué profundo, complejo y triste es ver que el mal está radicado en el corazón del ser humano … >. Por esto, son los corazones en los cuales Dios está trabajando los que llegan a comprometerse seriamente con las causas sociales, como el hambre o la destrucción ambiental (5). Son precisamente las personas transformadas por Jesucristo las que deberían encabezar las reformas sociales, políticas y económicas bajo la bandera del Reino de Dios.

En fin, el reafirmar la primacía teórica de la evangelización no llega a resolver el conflicto. Ya que resta definir otras relaciones entre evangelización y responsabilidad social.

 

Relaciones entre evangelización y responsabilidad social (6):

Con el objeto de elaborar estas relaciones se llevó a cabo la “Consulta Grand Rapids” en 1982. En esta, sus miembros aclararon tres de los problemas:

      1. Primero, <La actividad social es una consecuencia de la evangelización>. Porque la evangelización acerca a la gente a la fe, la fe obra por el amor, y el amor produce el servicio (7). De hecho, la responsabilidad social del evangelio es más que una consecuencia de la evangelización, es también uno de sus principales objetivos, dado que somos salvos para buenas obras (8).
      2. En segundo lugar, <La actividad social puede construir un “puente” para la evangelización>. A pesar del riesgo de atraer “cristianos por conveniencia”, puede demoler prejuicios y sospechas, abrir puertas y lograr que se escuche el evangelio.
      3. Tercero, <La actividad social no sólo es consecuencia de la evangelización y uno de sus objetivos, y la precede como su puente, sino que a la vez la acompaña como su socia o colaboradora>.  Son como las dos hojas de una tijera, o como las dos alas de un ave. Son aún hoy en día, dos cosas tan unidas como lo fueron en el ministerio de Jesús.

De esta forma, no culpamos al buen samaritano por ocuparse de las heridas del viajero sin indagar en su situación espiritual, ni a Felipe por compartir el evangelio con el etíope sin averiguar sus necesidades sociales. No obstante, estos fueron llamados puntuales y situaciones particulares. Hablando en general, todos los seguidores de Jesucristo tienen la responsabilidad y el privilegio, según las oportunidades que se le presenten, tanto de testificar como de servir.

 

Consideración de algunas objeciones (9):

Si bien la base bíblica para la asociación entre evangelización y responsabilidad social es obvia y puede plantearse muy bien, se han presentado algunas objeciones a lo largo de los años:

      1. Primero, <¿no deberían los cristianos mantenerse alejados de la política?>. Nuestra respuesta a esta primera objeción dependerá de la connotación que le demos al término “política”. Política, se refiere a la vida de la “polis”, la ciudad, y al arte de vivir en comunidad. En este sentido, estamos todos incluidos en la política, ya que Jesús nos llama a vivir en un mundo secular. Y en lo que respecta a nosotros como movimiento estudiantil, la universidad misma es un ámbito de profundo entramado político.
      2. Segundo, <¿No es esto volver al antiguo “evangelio social”?>. No, no lo es. Tenemos que llegar a poder distinguir entre el evangelio social, desarrollado por el profesor alemán Walter Rauschenbusch y sus amigos a comienzo de este siglo, y las implicaciones sociales de nuestro evangelio bíblico. Hay una tendencia a tildar de “evangelio social” a toda iniciativa cristiana que intente vivir un evangelio bíblico de manera integral.
      3. En tercer lugar, <¿no es esta preocupación social igual a la “teología de la liberación”?>. No, por cierto que no. Y en este caso también es importante entender que quien pretenda vivir la misión de manera holística no debe necesariamente adherir a la “teología de la liberación”. Entendiendo además, que la teología de la liberación está vinculada a teorías marxistas que algunos cristianos no aceptan. Habiendo dicho esto, la liberación total de los seres humanos de todo aquello que los oprime, degrada y deshumaniza es del agrado y voluntad de Dios, su Creador (Ver Isaías 58).
      4. Cuarto, <¿no es imposible esperar un cambio social a menos que la gente se convierta?>. Nuevamente, no es así. Desde luego que se anhela que la gente conozco a Cristo. Pero Él, por medio de su pueblo, ha ejercido históricamente una influencia enorme para el bien de la sociedad en general. Pensemos, por ejemplo, en las luchas llevadas adelante por cristianos por mejores niveles de salud e higiene, la mayor difusión de la educación, el creciente respeto hacia la mujer y el niño, la preocupación por los derechos humanos, las mejores condiciones en fábricas, minas y cárceles, la abolición de la esclavitud y el tráfico de esclavos y demás (10).
      5. Quinto, <¿no nos distraerá de la evangelización el compromiso con la acción social?>. Sí podría, pero no tiene por qué hacerlo. Por cierto, deberíamos estar atentos ante esta posibilidad, y estarles agradecidos a los guardianes evangélicos que ladran fuerte si ven en nosotros alguna señal de disminución del compromiso con la evangelización. Con todo esto, si vivimos dentro del Reino de Dios, nuestros incentivos para evangelizar se renovarán continuamente. Queriendo siempre compartir las buenas nuevas del Creador, y es entonces, donde la acción social, lejos de desviarnos de la evangelización, la hará más efectiva, al hacer más visible y más creíble el evangelio. A modo de ejemplo, hace unos años, nuestros compañeros peruanos de AGEUP (11), movidos a servir, llevaron adelante una campaña de limpieza de baños en la universidad ya que por alguna razón nadie lo hacía desde hacía ya algún tiempo. Esto fue tan notorio que aún los profesores se sumaron a este “proyecto”, dándoles la oportunidad de compartir su fe con ellos, con el decano y con otros estudiantes también (12).

Para finalizar, es importante que sigamos profundizando teológicamente sobre estos temas como movimiento estudiantil, para llegar a consensos, y tal vez en un futuro, al hacer referencia a la misión de la iglesia todo el mundo pueda interpretarla naturalmente como lo que es, una conjunción holística e integral de evangelización y acción social.

Ing. en Sist. Pablo P. – Profesional colaborador en ABUA Rosario.

Citas:

    1. John Stott, “El cristiano contemporáneo”, Cap. 20 “La misión holística”, pág. 323, Edición Libros Desafío.
    2. No está en los límites de este artículo el definir “evangelización”, sin embargo, Samuel Escobar ofrece una definición muy sugerente de la misma, como la “Vivencia y comunicación intencional y gozosa del evangelio” (‘Como comprender la misión’, Samuel Escobar,  Editorial Certeza Unida), definición que bien aplicada, nos podría ahorrar mucho debate.
    3. “Pacto de Lausana”, 1974, https://www.lausanne.org/es/contenido/pacto-de-lausana/pacto
    4. John Stott, “El cristiano contemporáneo”, Cap. 20 “La misión holística”, pág. 325, Edición Libros Desafío.
    5. Comparto nuestro blog para quienes quieran profundizar en la temática del cuidado del medio ambiente desde una perspectiva cristiana: http://compromisoconlacreacion.blogspot.com.ar/
    6. John Stott, “El cristiano contemporáneo”, Cap. 20 “La misión holística”, pág. 326, Edición Libros Desafío.
    7. Gálatas 5:6,13.
    8. Efesios 2:10, Tito 2:4.
    9. John Stott, “El cristiano contemporáneo”, Cap. 20 “La misión holística”, pág. 334-337, Edición Libros Desafío.
    10. Personalmente, me hubiera gustado poder incluir el tema de la protección del medio ambiente en esta lista, pero la historia reciente de la iglesia ha demostrado un profundo desinterés de la misma hacia el cuidado la creación.
    11. www.ageup.org.pe
    12. This is IFES, minuto 1:05, https://vimeo.com/16933508

3 Replies to “La Misión Holística”

  1. Beatriz Buono

    Excelente trabajo Pablo. Esclarecedor! Te comento que el libro ‘ Como comprender la misión’, de Samuel Escobar, es de la Editorial Certeza Unida, editorial que incluye a las editoriales de la CIEE: Andamio España, Lámpara Bolivia, Puma Perú y Certeza Argentina.

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